Juan Valera fue un político, diplomático y escritor español que estudió en la escuela de la Abadía del Sacromonte. Se trata de la figura más europea del siglo XIX español, en todas sus obras demuestra su talante abierto y conciliador.

Biografía de Juan Varela

Juan Valera y Alcalá-Galiano nació en Cabra, un pueblo de Córdoba, en el año 1824. Nació en el seno de una familia noble y acomodada. Juan apoyado por su madre, estudió Lengua y Filosofía en el seminario de Málaga (1837-1840) y el colegio Sacromonte de Granada (1841). Se doctoró en Derecho por la Universidad de Granada, durante esos años también se interesó pro aprender lenguas moderas y leía tanto literatura de la ilustración como romanticismo.

Sería en el año 1844 cuando Juan Valera comenzó a publicar sus poemas, donde solo vendería tres ejemplares. Sin embargo, sigó creciendo e inspirándose hasta constituirse como uno de los clásicos españoles.

Sus dotes como político eran incalculables y empezó a ejercer su carrera diplomática en Nápoles, junto al embajador y poeta Ángel de Saavedra. Gracias a su vida, pudo recorrer toda Europa y parte de América. No sería hasta 1858 cuando se estableció en Madrid, e inició su carrera política en España. Aquí ocupó varios puestos dentro de la administración pública.

Juan Valera fue miembro de la RAE y un habitual en las tertulias y círculos literarios españoles. Se traba de una persona muy refinada y esteticista que se enfrentó a la novela realista y al naturalismo que practicaban sus contemporáneos, especialmente a Benito Pérez Galdós. Practicó diversos géneros literarios muy arraigados en España, desde el romanticismo hasta el naturalismo. Su obra literaria más importante fue la novela Pepita Jiménez (1874) que ha sido traducida en más de 10 lenguas. Además, fue representada en la ópera.

En cuanto a la muerte de Juan Valera, fue en Madrid en el año 1905.

fotografía de Juan Valera

Obras del autor Juan Varela

La obra más relevante de Juan Valera fue Pepita Jiménez (1874), convertida en una de las óperas más grandes y éxito de venta en la segunda mitad del siglo XIX. Cuando la publicó hizo pensar al público que se trataba de un manuscrito encontrado en los archivos de una catedral andaluza, puesto que narraban historias de unos personajes que Valera tuvo que cambiar el nombre para preservar su identidad.

En realidad, el libro de Pepita Jiménez se trataba de una obra redactada en su integridad por el propio escritor, en ella se relata de manera realista los amores entre el seminarista Luis de Vargas y la viuda Pepita Jiménez. Tuvo un gran éxito, pudiendo vender cien mil ejemplares y se tradujo en más de diez idiomas.

Otra de sus obras importantes es El comendador Mendoza (1877), su historia trata sobre un caso de conciencia que mantiene la falsedad de los personajes para evitar males mayores. Se centra en el conflicto moral, en la gracia de la narración, así como el carácter simpático del protagonista.

En Doña Luz (1879) volvemos a encontrar una obra donde la dicotomía entre el amor divino y el humano, es un conflicto que acaba trágicamente, con la muerte del fraile P. Enrique.

La obra literaria Juanita la Larga (1896), aquí Juan Valera insiste en el tema del amor, esta vez habla de un hombre entrado en años con una moza. Destaca por la descripción costumbrista, paisajes, tipos y el ambiente andaluz de la obra. Incluso el lenguaje se encuentra sometido a un ligero estilo idealista.

Aunque podemos encontrar muchas más obras, vamos a hablar de su última novela, Morsamor (1899). Se trata de una novela histórica donde da entrada al género fantástico. Un protagonista viejo y frustrado con su vida, se refugia en un convento donde rejuvenece tras tomar un elixir mágico. La vida le da una nueva oportunidad y emprende un viaje de redención a oriente.

Todas las obras de Juan Valera reflejan la vida, de manera idealizada y embellecida. Son realizas porque rechazan el romanticismo y sentimentalismos de los personajes y ambientes. Además, se caracterizan por la corrección, precisión, sencillez y armonía literaria. Un autor que pasó parte de su vida en Granada, en especial en la Abadía.